Frases hechas con sabor histórico
El otro día le dije a mi profesora de inglés que podía entender que a David Beckham lo llamasen los ingleses Becks, pero que no entendía que a su mujer la llamasen Posh. Entonces ella me explicó que posh, para los ingleses, es lo que nosotros denominamos un pijo. Le pregunté de dónde venía, y me contó una historia ciertamente curiosa.
Hay quien sostiene que posh es una sigla. De Port Out, Starboard Home. Que viene a significar que, en el viaje en barco desde Inglaterra a la India, vas en los camarotes del lado mejor del barco, que son distintos, obviamente, a la ida y a la vuelta. Esta versión es más que probablemente falsa, pero es bonita.
La anécdota, en cualquier caso, me hizo pensar en la cantidad de frases hechas que utilizamos más o menos habitualmente y que encuentran su razón de ser en la Historia. Suelo hablar de esto con mi profesora porque ella sostiene que el español es muy jodido en este punto, porque utilizamos muchas expresiones cuyos referentes semánticos sólo conocemos nosotros. Yo creo que tiene bastante razón, pues basta pensar tan sólo en las que provienen de la lidia. Incluso el más antitaurino de los hispanoparlamentes utiliza expresiones como atarse los machos, cambiar de tercio, clavarle puyas a alguien, torear a alguien... Mi californiana profesora no consigue entender ni una.
Como éste es un blog de Historia, me ha dado por recopilar expresiones que tienen que ver con ésta, y me han salido unas cuantas. Seguro que se os ocurren más. Esto sólo es mi cuarto a espadas.
Poner una pica en Flandes: Esta expresión trae causa de la larguísima guerra que sostuvo España en Flandes para conseguir la dominación católica de la región, crecientemente protestante. Felipe II recibió en herencia una parte sustancial de lo que hoy es el Benelux de la corona imperial de Carlos I de España y V de Alemania. Si bien su reinado empezó bien (hizo una larga vista a Flandes en la que hubo buen rollito), pronto la pulsión holandesa a favor de la libertad religiosa, unida a la deriva del propio Rey Prudente hacia posiciones más conservadoras, forzó un enfrentamiento. Fue una guerra de desgaste de décadas, con varias fases, en la que Holanda, que era una potencia comercial emergente, llevó las de ganar, entre otras cosas por la ayuda que recibió de Inglaterra.
La frase designa la acción de alguien que consigue tomar una posición en algo donde no ha podido penetrar hasta el momento. Se puede decir, por ejemplo: esa piba ni me ha dirigido la palabra hasta ahora, pero seguro que en la fiesta de esta noche pongo una pica en Flandes. La pica de la expresión no es la pica que se utiliza en los toros, sino una lanza de combate. Uno de los soldados típicos de los ejércitos barrocos era el piquero, armado de pica.
A la tercera, va la vencida. El origen de esta expresión está, al parecer, en el derecho penal barroco siglos XVI y XVII, que condenaba a muerte al ladrón que fuese descubierto en su tercer robo.
Estar en Babia. Babia es una comarca leonesa, lindante con Asturias. Al parecer, era el lugar al que no pocos reyes de León, cuando estaban hasta los remueldes de follones y putadas, se marchaban a pasar de todo.
No se ganó Zamora en una hora. Esta frase proviene del largo e infructuoso asedio, seis meses, de que el rey Sancho II hizo objeto a la ciudad de Zamora, a la sazón en poder de su hermana doña Urraca. Esperando una victoria fácil se encontró con una resistencia numantina (frase que proviene de la resistencia de Numancia ante los romanos, hasta el último suspiro) y, de hecho, lejos de tomar la ciudad, Sancho sería asesinado en sus murallas.
Entonar un Viva Cartagena: Un Viva Cartagena es una expresión ampulosa que en el fondo no significa nada. Se utiliza mucho en política ante declaraciones oficiales que pretenden ser relevantes aunque en realidad no comporten compromiso alguno.
La expresión tiene su origen en la I República española, que se deterioró con mucha rapidez y que terminó en una orgía cantonalista en la que los diferentes territorios de España comenzaron a reclamar su independencia más o menos descarada, tendencia que provocó la reacción que conocemos como Restauración Borbónica. Dentro de aquellas reacciones autonomistas, confederalistas o independentistas, fue especialmente fuerte la del cantón de Cartagena, que se quiso considerar un ente histórico-político distinto del resto de España. La valoración que tal intención mereció por parte de muchos españoles fue la que la frase recoge: palabras altisonantes al servicio de un objetivo bastante pobre.
Tanto monta, monta tanto. Esta era la expresión que utilizaban los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, para señalar el carácter mancomunado de sus decisiones y, por lo tanto, el hecho de que resultaba indistinto recibir órdenes de uno o de otro, pues ambos se apoyaban. La expresión tenía gran importancia para la época, pues se suponía que ella mandaba en Castilla y él en Aragón; sin embargo, el matrimonio coordinó las intenciones, fuerzas y recursos de ambos reinos, generando con ellos la idea política de España como tal. Hoy, a la hora de expresar, por ejemplo, que dos ejecutivos de una empresa actúan coordinados y que, por lo tanto, es indistinto recibir instrucciones de uno o de otro, se utiliza esta frase. Por ejemplo: ¿quién manda en este blog, Ina o yo? Pues tanto monta?
Quedar como Cagancho en Almagro. Cagancho fue un famoso torero de principios del siglo pasado. En 1932, según las crónicas, tenía que torear en Almagro pero, por alguna razón, se negó a ello. El público, airado por la negativa, se calentó de tal manera que acabó incendiando la plaza. Desde entonces, quedar como Cagancho en Almagro viene a significar cagarla bien cagada.
Tener más moral que El Alcoyano: El Alcoyano es un club de fútbol que, hasta donde yo sé, nunca ha pasado de las divisiones inferiores. Al parecer, en un partido que iban perdiendo por un montón de goles, faltando apenas unos minutos para el final, aún pensaban en ganar. Esta anécdota ha quedado grabada en el inconsciente colectivo español como prueba de quien es inasequible al desaliento.
Valer un Potosí: Potosí es una localidad de Perú donde se encontraron las principales minas de plata que España explotó durante los siglos de su dominación americana. Por ello, Potosí quedó como imagen de lo que es muy rico y valioso. Algunos españoles utilizan, en lugar de esta, una expresión que tiene causa histórica, aunque no para nosotros sino para los belgas: Valer un Congo. Otra ciudad minera peruana era Jauja, y la clase de vida estupenda que procuró su riqueza dio origen a la expresión estar en Jauja como estar en la gloria.
Ser un antofagasta: En el siglo XIX, en España se decía antofagasta al tipo que era diletante, pesado y huero en sus peroratas. La expresión proviene de la localidad chilena de Antofagasta pero, al parecer, no porque se pensara que los antofagastinos son unos tipos pesados y coñazo, sino por la sonoridad de la palabra (y porque es larga, creo yo). Chile protestó varias veces ante la Real Academia por recoger este uso que, cuando menos, en el último diccionario de la RAE ya no aparece.
Más se perdió en Cuba: Esta expresión se utiliza para consolarnos ante un revés de la fortuna. Es un legado del profundo shock nacional que fue, en 1898, la pérdida de la colonia de Cuba, que fue vista en España como el final de una era histórica. Además, la guerra de Cuba fue extraordinariamente cruenta y no pocos españoles murieron allí de heridas de guerra o enfermedades.
Ser de la pata de El Cid: Rodrígo Díaz de Vivar, conocido como Mio Cid o El Cid, fue un caudillo militar burgalés medieval. Tras intervenir en los difíciles enfrentamientos dinásticos de la época entre los reyes de León, fue desterrado y vuelto a desdesterrar. Formó un pequeño ejército de mercenarios con el que alquiló su espada al mejor postor, fuere cristiano o musulmán. La acción de mayor fama la realizó después de muerto, pues según la epopeya romance dedicada a su vida, el Cantar del Mio Cid, muerto ya el caudillo fue montado sobre su corcel y atado a él frente a las murallas de Valencia y los moros, que la tenían en su poder, al creerle muerto pero verle vivo sobre su caballo, decidieron rendirse.
El Cid representa las más rancias tradiciones del abolengo castellano, y por eso se dice de alguien que es anticuado en sus ideas que es de la pata del Cid.
Las paredes oyen. Esta expresión recuerda la política de Catalina de Médicis, mujer de Enrique II de Francia, una de las primeras estadistas que creó lo que puede considerarse una red moderna de espionaje. Hizo taladrar las paredes del palacio real y crear un complejo sistema camuflado de agujeros comunicados por el techo que le permitían escuchar conversaciones en habitaciones distintas de aquélla en la que ella estaba.
Hacer el primo. Durante la ocupación francesa de España, que terminó con el 2 de mayo y la guerra de la independencia, el mariscal Murat, auténtico espadón y hombre fuerte francés en España, escribió diversas cartas a la fantasmagórica Junta de Gobierno de España, amenazándolos con los peores males si se les ocurría desmandarse. En dicha Junta estaba el infante Don Antonio, de la familia real. Entonces era costumbre que el rey distinguiese a los grandes de España cuando les escribía motejándolos de primos, como una forma de declarar cercanía (las más de las veces cierta, pues las casas reales y las grandes casas nobles están casi todas enlazadas de alguna manera). Por razón de la importancia del infante, Murat, el encabezar aquellas cartas, empezaba siempre citándole a él calificándolo de primo. La serie de mentiras que Murat contó en esas cartas, unida a la facilidad con que el infante se las tragó, hicieron el resto.
Vale una bicoca. Bicoca era una población italiana que fue tomada por Carlos I de España y V de Alemania en el curso de su guerra contra Francisco I de Francia. La batalla fue muy fácil para los españoles y de ahí quedó el sentido de la frase.
Tener sangre azul. La convicción de que las personas nobles tienen la sangre azul proviene del hecho de que no realizaban trabajos manuales al aire libre, luego nunca estaban morenos (la costumbre de ponerse moreno a propósito es muy moderna). En estas circunstancias, y teniendo en cuenta que hace varios siglos éramos más blancos que ahora, hacía que las venas se les viesen de color azul muchas veces.
Hay quien sostiene que posh es una sigla. De Port Out, Starboard Home. Que viene a significar que, en el viaje en barco desde Inglaterra a la India, vas en los camarotes del lado mejor del barco, que son distintos, obviamente, a la ida y a la vuelta. Esta versión es más que probablemente falsa, pero es bonita.
La anécdota, en cualquier caso, me hizo pensar en la cantidad de frases hechas que utilizamos más o menos habitualmente y que encuentran su razón de ser en la Historia. Suelo hablar de esto con mi profesora porque ella sostiene que el español es muy jodido en este punto, porque utilizamos muchas expresiones cuyos referentes semánticos sólo conocemos nosotros. Yo creo que tiene bastante razón, pues basta pensar tan sólo en las que provienen de la lidia. Incluso el más antitaurino de los hispanoparlamentes utiliza expresiones como atarse los machos, cambiar de tercio, clavarle puyas a alguien, torear a alguien... Mi californiana profesora no consigue entender ni una.
Como éste es un blog de Historia, me ha dado por recopilar expresiones que tienen que ver con ésta, y me han salido unas cuantas. Seguro que se os ocurren más. Esto sólo es mi cuarto a espadas.
Poner una pica en Flandes: Esta expresión trae causa de la larguísima guerra que sostuvo España en Flandes para conseguir la dominación católica de la región, crecientemente protestante. Felipe II recibió en herencia una parte sustancial de lo que hoy es el Benelux de la corona imperial de Carlos I de España y V de Alemania. Si bien su reinado empezó bien (hizo una larga vista a Flandes en la que hubo buen rollito), pronto la pulsión holandesa a favor de la libertad religiosa, unida a la deriva del propio Rey Prudente hacia posiciones más conservadoras, forzó un enfrentamiento. Fue una guerra de desgaste de décadas, con varias fases, en la que Holanda, que era una potencia comercial emergente, llevó las de ganar, entre otras cosas por la ayuda que recibió de Inglaterra.
La frase designa la acción de alguien que consigue tomar una posición en algo donde no ha podido penetrar hasta el momento. Se puede decir, por ejemplo: esa piba ni me ha dirigido la palabra hasta ahora, pero seguro que en la fiesta de esta noche pongo una pica en Flandes. La pica de la expresión no es la pica que se utiliza en los toros, sino una lanza de combate. Uno de los soldados típicos de los ejércitos barrocos era el piquero, armado de pica.
A la tercera, va la vencida. El origen de esta expresión está, al parecer, en el derecho penal barroco siglos XVI y XVII, que condenaba a muerte al ladrón que fuese descubierto en su tercer robo.
Estar en Babia. Babia es una comarca leonesa, lindante con Asturias. Al parecer, era el lugar al que no pocos reyes de León, cuando estaban hasta los remueldes de follones y putadas, se marchaban a pasar de todo.
No se ganó Zamora en una hora. Esta frase proviene del largo e infructuoso asedio, seis meses, de que el rey Sancho II hizo objeto a la ciudad de Zamora, a la sazón en poder de su hermana doña Urraca. Esperando una victoria fácil se encontró con una resistencia numantina (frase que proviene de la resistencia de Numancia ante los romanos, hasta el último suspiro) y, de hecho, lejos de tomar la ciudad, Sancho sería asesinado en sus murallas.
Entonar un Viva Cartagena: Un Viva Cartagena es una expresión ampulosa que en el fondo no significa nada. Se utiliza mucho en política ante declaraciones oficiales que pretenden ser relevantes aunque en realidad no comporten compromiso alguno.
La expresión tiene su origen en la I República española, que se deterioró con mucha rapidez y que terminó en una orgía cantonalista en la que los diferentes territorios de España comenzaron a reclamar su independencia más o menos descarada, tendencia que provocó la reacción que conocemos como Restauración Borbónica. Dentro de aquellas reacciones autonomistas, confederalistas o independentistas, fue especialmente fuerte la del cantón de Cartagena, que se quiso considerar un ente histórico-político distinto del resto de España. La valoración que tal intención mereció por parte de muchos españoles fue la que la frase recoge: palabras altisonantes al servicio de un objetivo bastante pobre.
Tanto monta, monta tanto. Esta era la expresión que utilizaban los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, para señalar el carácter mancomunado de sus decisiones y, por lo tanto, el hecho de que resultaba indistinto recibir órdenes de uno o de otro, pues ambos se apoyaban. La expresión tenía gran importancia para la época, pues se suponía que ella mandaba en Castilla y él en Aragón; sin embargo, el matrimonio coordinó las intenciones, fuerzas y recursos de ambos reinos, generando con ellos la idea política de España como tal. Hoy, a la hora de expresar, por ejemplo, que dos ejecutivos de una empresa actúan coordinados y que, por lo tanto, es indistinto recibir instrucciones de uno o de otro, se utiliza esta frase. Por ejemplo: ¿quién manda en este blog, Ina o yo? Pues tanto monta?
Quedar como Cagancho en Almagro. Cagancho fue un famoso torero de principios del siglo pasado. En 1932, según las crónicas, tenía que torear en Almagro pero, por alguna razón, se negó a ello. El público, airado por la negativa, se calentó de tal manera que acabó incendiando la plaza. Desde entonces, quedar como Cagancho en Almagro viene a significar cagarla bien cagada.
Tener más moral que El Alcoyano: El Alcoyano es un club de fútbol que, hasta donde yo sé, nunca ha pasado de las divisiones inferiores. Al parecer, en un partido que iban perdiendo por un montón de goles, faltando apenas unos minutos para el final, aún pensaban en ganar. Esta anécdota ha quedado grabada en el inconsciente colectivo español como prueba de quien es inasequible al desaliento.
Valer un Potosí: Potosí es una localidad de Perú donde se encontraron las principales minas de plata que España explotó durante los siglos de su dominación americana. Por ello, Potosí quedó como imagen de lo que es muy rico y valioso. Algunos españoles utilizan, en lugar de esta, una expresión que tiene causa histórica, aunque no para nosotros sino para los belgas: Valer un Congo. Otra ciudad minera peruana era Jauja, y la clase de vida estupenda que procuró su riqueza dio origen a la expresión estar en Jauja como estar en la gloria.
Ser un antofagasta: En el siglo XIX, en España se decía antofagasta al tipo que era diletante, pesado y huero en sus peroratas. La expresión proviene de la localidad chilena de Antofagasta pero, al parecer, no porque se pensara que los antofagastinos son unos tipos pesados y coñazo, sino por la sonoridad de la palabra (y porque es larga, creo yo). Chile protestó varias veces ante la Real Academia por recoger este uso que, cuando menos, en el último diccionario de la RAE ya no aparece.
Más se perdió en Cuba: Esta expresión se utiliza para consolarnos ante un revés de la fortuna. Es un legado del profundo shock nacional que fue, en 1898, la pérdida de la colonia de Cuba, que fue vista en España como el final de una era histórica. Además, la guerra de Cuba fue extraordinariamente cruenta y no pocos españoles murieron allí de heridas de guerra o enfermedades.
Ser de la pata de El Cid: Rodrígo Díaz de Vivar, conocido como Mio Cid o El Cid, fue un caudillo militar burgalés medieval. Tras intervenir en los difíciles enfrentamientos dinásticos de la época entre los reyes de León, fue desterrado y vuelto a desdesterrar. Formó un pequeño ejército de mercenarios con el que alquiló su espada al mejor postor, fuere cristiano o musulmán. La acción de mayor fama la realizó después de muerto, pues según la epopeya romance dedicada a su vida, el Cantar del Mio Cid, muerto ya el caudillo fue montado sobre su corcel y atado a él frente a las murallas de Valencia y los moros, que la tenían en su poder, al creerle muerto pero verle vivo sobre su caballo, decidieron rendirse.
El Cid representa las más rancias tradiciones del abolengo castellano, y por eso se dice de alguien que es anticuado en sus ideas que es de la pata del Cid.
Las paredes oyen. Esta expresión recuerda la política de Catalina de Médicis, mujer de Enrique II de Francia, una de las primeras estadistas que creó lo que puede considerarse una red moderna de espionaje. Hizo taladrar las paredes del palacio real y crear un complejo sistema camuflado de agujeros comunicados por el techo que le permitían escuchar conversaciones en habitaciones distintas de aquélla en la que ella estaba.
Hacer el primo. Durante la ocupación francesa de España, que terminó con el 2 de mayo y la guerra de la independencia, el mariscal Murat, auténtico espadón y hombre fuerte francés en España, escribió diversas cartas a la fantasmagórica Junta de Gobierno de España, amenazándolos con los peores males si se les ocurría desmandarse. En dicha Junta estaba el infante Don Antonio, de la familia real. Entonces era costumbre que el rey distinguiese a los grandes de España cuando les escribía motejándolos de primos, como una forma de declarar cercanía (las más de las veces cierta, pues las casas reales y las grandes casas nobles están casi todas enlazadas de alguna manera). Por razón de la importancia del infante, Murat, el encabezar aquellas cartas, empezaba siempre citándole a él calificándolo de primo. La serie de mentiras que Murat contó en esas cartas, unida a la facilidad con que el infante se las tragó, hicieron el resto.
Vale una bicoca. Bicoca era una población italiana que fue tomada por Carlos I de España y V de Alemania en el curso de su guerra contra Francisco I de Francia. La batalla fue muy fácil para los españoles y de ahí quedó el sentido de la frase.
Tener sangre azul. La convicción de que las personas nobles tienen la sangre azul proviene del hecho de que no realizaban trabajos manuales al aire libre, luego nunca estaban morenos (la costumbre de ponerse moreno a propósito es muy moderna). En estas circunstancias, y teniendo en cuenta que hace varios siglos éramos más blancos que ahora, hacía que las venas se les viesen de color azul muchas veces.
